domingo, 30 de dezembro de 2012

Charco de oro

Un charco de oro
reposa en el medio del nido
y enciende el deseo
por frutos sumergidos.

Hoy, la prohibida musa
volvió a confesarme
un grito de sus entrañas.

sexta-feira, 28 de dezembro de 2012

Dioses en el camino


Salí a caminar
y algunos dioses
me sorprendieron en el camino.

No vale la pena mencionarlos,
pero conversé con ellos.

Sólo me dijeron
que esperara.

segunda-feira, 8 de outubro de 2012

Gota de vino


Voy corriendo como una gota de vino tinto
sobre una espalda desnuda.
Bajo por la ladera cubierta de luz
del verano entrando por la ventana.

Pasearemos nuestro encuentro no bautizado
por calles inundadas
de fuego y soledad,
de la soledad quemante
que mi piel ya bebió en otros tiempos,
y que esta vez tuvo su copa llena
por una vida vivida en un interminable segundo.

Ahora sos sólo un sueño
que dormí una tarde de verano.
Tus cartas se han perdido en el inmenso viento
en el que el océano roba los recuerdos.

Ahora que quedó inconcluso
el tango que bailamos en oscuro fondo de la vida,
sólo resta esperar una nueva confluencia
de nuestros pasos bajo el quieto sol porteño.

segunda-feira, 27 de agosto de 2012

Barco a la deriva


Un barco a la deriva
cargado de recuerdos,
ancló en bellos puertos
en un viaje lerdo.

Y en aguas calmas,
ve lo largo de su jornada
y lo corto de su vida
para perderla en tormentas.

En una ciudad tranquila y lejana,
donde aún se puede soñar,
sé que aún espero
y soy quien soy
por haber siempre esperado.

quinta-feira, 23 de agosto de 2012

Dioses en el camino


Salí a caminar
Y algunos dioses
Me sorprendieron en el caminho

No vale la pena mencionarlos
Pero conversé con ellos

Sólo me dijeron
Que esperara

quinta-feira, 17 de maio de 2012

Niña que mira


Niña que mira, mujer que ama
con el corazón saltando
a través de la mirada;
nina que me habla, mujer que desea,
yo también deseo
la perla de tu encanto.
Deseo el aliento
que cosecho en tu boca,
deseo la frescura
de tu piel mozuela.
Así voy adorando
tus instantes leves.
Adoro la huella
de tu aroma en la brisa
y el tizón oscuro
que viste tu cabello.
Niña frágil, mujer apasionada,
ángel que atiza
mi corazón en llamas.
No habrá espacio en este mundo
donde extender mis sueños
en que tomo tu mano
y bebo de tu alma.
No habrá espacio en este mundo,
pero lo habrá en tus manos;
niña que sueña, mujer que vive
regando de palabras
el huerto de la paz.
Niña que me susurra,
mujer que me besa,
saboreo el misterio
en el fruto de tu boca.
Niña mariposa, mujer gaviota,
escribiré en tus alas
mi palabra infinita.

No te alejes, morena

No te alejes, morena,
yendo hacia el mar
donde la sal de la vida
borra la dulzura del amor.
Tal vez sea mi temor
de que las rosas muestren
su semilla salada,
o sea sólo el fantasma
del desencanto de no encontrar
dulce sabor en los pétalos.
Pero, aún así, no te alejes;
dejá que las olas bañen
tus pies sedientos de caminos,
y dejá que me acueste en la arena
y contemple tu espalda de canela.
Y, cuando esté seguro
de que no sos una nube perfumada
de espuma del mar,
mis dedos, como peces,
buscarán las olas de tu cabello,
y, si vos me mirás,
te prometo que no actuaré
ni haré nada para impresionarte.
Ya no querré tu impresión,
sino la luz que no brota
en la sal de las piedras.
No bailaré para vos,
porque quiero que vos bailes conmigo,
y que tus manos monten en las mías
como caballos de mar.
Y ya no te pediré que no te alejes, morena,
sino que te acerques
para saborear tus pétalos,
aún amargos o salados,
que yo beberé entre ellos
la dulzura del amor.