Caen monedas de oro de un bandoneón.
Pasa la estrella tanguera de nuestro cielo.
Una melodía luminosa enlaza al planeta
y anuda de promesas la madrugada.
Abre un vacío de abandono
y lo vuelca en una fuente
de milagros de amores.
Caminamos sobre ese hilo,
sobre esa cuerda de violín
que desafía al abrazo
a escalar los labios
y nadar entre cabellos.
Se insinúa una imagen encendida de erotismo
que compra el corazón,
que es superficie de bronce
en suculenta tinta roja y negra.
Y el ojo clavado y prendido
entre el mandato de taco y lazo
de las dulces cascadas de armonías,
se abre para el sueño
del juego de flechas que van
a cruzar amores y amarguras.
Llegará la mañana,
clara y luminosa,
cálida y satisfecha,
y el sueño se despedirá
con un abrazo al desnudo,
un enlace a la próxima noche
en la que el juego se repetirá,
pero no será como siempre.
sábado, 7 de agosto de 2010
La poesía late encarnada
La poesía late encarnada,
Se derrama en el cuerpo,
Nada en lágrimas,
Vuela en risas.
Pinta la imagen de un mundo,
Lienzos de noches
Y lunas sublimes.
Raya a navajazos
Las mesas de los bares.
Canta como pájaros
De servilletas de papel.
Se alimenta de cada pulgada del mundo.
No conoce leyes ni dioses
Más que los de sí misma.
Se flagela, se mata,
Se nutre de heridas.
Vive sus agonías,
Muere sus versos,
Nace de los ríos
Minados por el devenir.
Es paisaje vivo
Del valle donde el hombre arrastra
Su bagaje de sombras,
Sus amores podados.
Se hunde en un café
Negro de asfalto
Desafiando a cuchillo
El filo de una silueta en el humo.
Se derrama en el cuerpo,
Nada en lágrimas,
Vuela en risas.
Pinta la imagen de un mundo,
Lienzos de noches
Y lunas sublimes.
Raya a navajazos
Las mesas de los bares.
Canta como pájaros
De servilletas de papel.
Se alimenta de cada pulgada del mundo.
No conoce leyes ni dioses
Más que los de sí misma.
Se flagela, se mata,
Se nutre de heridas.
Vive sus agonías,
Muere sus versos,
Nace de los ríos
Minados por el devenir.
Es paisaje vivo
Del valle donde el hombre arrastra
Su bagaje de sombras,
Sus amores podados.
Se hunde en un café
Negro de asfalto
Desafiando a cuchillo
El filo de una silueta en el humo.
quinta-feira, 5 de agosto de 2010
Ritual de Yerba
El ritual de yerba se alarga
Comenzó hace años
Viajó en trenes por los sueños
Y tuvo el color de una mocedad de azucenas
El ritualista envejece
Contemplando sus fracasos
Esos gusanos que comen las entrañas
El ritualista se consuela
Con las visiones futuras
De volver al jardín colorido
Donde jugaba a la felicidad
Con el terrible celo
De no dejar perecer el ritual
Comenzó hace años
Viajó en trenes por los sueños
Y tuvo el color de una mocedad de azucenas
El ritualista envejece
Contemplando sus fracasos
Esos gusanos que comen las entrañas
El ritualista se consuela
Con las visiones futuras
De volver al jardín colorido
Donde jugaba a la felicidad
Con el terrible celo
De no dejar perecer el ritual
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