sexta-feira, 6 de maio de 2011

Amor desvanecido

Aún camina por mi barrio
un fantasma silencioso;
yo lo sigo, cauteloso,
le pido lo que ha robado:

cien gramos de corazón,
un par de ojos admirantes,
estos ojos caminantes
tras un rastro de pasión.

Aún se acerca a mi ventana
tu sonrisa congelada;
¡qué sonría, iluminada,
aunque no la vea mañana!

Invade todas mis horas
la tristeza de pensar
que me pongo a recordar
lo que aún no tiene historia.

Socavan mi alma idiota
las memorias que no han sido,
como arrancándole el nido
la tormenta a la gaviota.

y sueño que soy tu amante
y tu amor vive en mi sueño,
mas despierto sin ser dueño
de tu beso ni su instante.

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